La Ceremonia Floral de Libros en Camboya

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El impacto de nuestras donaciones. Día 1

En nuestro reciente viaje a Camboya, participamos en tres actividades para conocer de primera mano el impacto que tienen vuestras donaciones, al comprar un libro en Librio, en la mejora de la vida de los niños alrededor del mundo.

 

La primera actividad fue una “Ceremonia Floral de Libros” en un pueblo pequeño a dos horas de Siem Riep.

 

No teníamos ni idea de lo que nos íbamos a encontrar, pero desde luego no se nos ocurrió que habría un comité de bienvenida formado por toda la comunidad, una competición de lectura y que el Equipo Librio bailaría en el centro del pueblo.

 

Empecemos por la comunidad

Durante las dos horas de viaje a la Escuela Primaria Anchanh, la estupenda Dany So, responsable de comunicación de Room to Read, nos explicó en detalle el origen de la ceremonia y por qué era tan importante estrechar los lazos entre la comunidad y la biblioteca del colegio, punto clave en la estrategia de Room to Read.

 

Esto se debe a que Room to Read se compromete a trabajar con un colegio durante cuatro años. Durante este tiempo, crean la biblioteca, la llenan de libros y empiezan a trabajar estrechamente con la comunidad para que pase a convertirse en el centro de la vida comunitaria, de forma que, al marcharse cuatro años después, la comunidad ya está comprometida con su mantenimiento. Siguen el modelo de “enséñale a pescar” que permite a las comunidades salir adelante sin la necesidad de depender de ayudas externas de ONG.

 

De hecho, Room to Read aporta solo el 50% del capital necesario para crear la biblioteca. El restante 50% lo provee la comunidad de modo que están involucrados desde el inicio en el éxito del proyecto. Un listado de todos los donantes se muestra con orgullo en la biblioteca.

¿Por qué una Ceremonia Floral de Libros?

El objetivo principal de Room to Read es crear un vínculo con cada país siguiendo sus propias tradiciones y términos para fomentar el amor hacia los libros.

 

En Camboya, buscaron inspiración en la religión budista y encontraron la Ceremonia Floral. En una Ceremonia Floral, los miembros de la comunidad compran flores para el templo budista y las llevan a la pagoda.

 

Siguiendo esta línea, en la Ceremonia Floral de Libros, se anima a todos los habitantes del pueblo a que compren libros para la biblioteca del colegio. Estos nuevos libros (incluyendo los donados por entidades externas como Librio) se llevan a la biblioteca en una ceremonia diseñada en línea con su ceremonia religiosa, tan familiar para ellos. Y era justo esto lo que íbamos a vivir.

¿Y cómo fue?

Aunque en este punto sabíamos qué esperar de la ceremonia, no teníamos ni idea cuál sería nuestro rol como Invitados de Honor en tal evento, en un país con una cultura tan diferente a la nuestra.

 

Al llegar al pueblo, fuimos recibidos por todos los alumnos, profesores y miembros de la comunidad, que estaban bordeando el camino hacia la escuela. Al bajarnos del minibús, empezaron a cantar y a dar palmas, y nos obsequiaron con una bufanda, un sombrero de palma artesanal y una funda tejida para botellas de agua. Luego llegó la banda de música y nos escoltó hacia el pueblo. Vistiendo máscaras de goma y realizando movimientos giratorios, nos fueron conduciendo hacia la escuela.

 

Es inevitable no sentirse extraño en una situación así. ¿Qué hemos hecho para merecer este recibimiento? ¿Y cómo nos debemos comportar? Sonreíamos mucho. Muchísimo. Al principio con muchos nervios, pero estos fueron convirtiéndose poco a poco en felicidad y disfrute al ver la alegría en la cara de los niños.

 

Tras los cumplidos iniciales y discursos de bienvenida, empezó la ceremonia. Cada niño cogió su libro asignado y a nosotros nos dieron uno para llevar también. Desfilamos por el pueblo detrás de la banda. Nos contaron que no era imprescindible atravesar el pueblo, pero consideraban importante que todos pudieran ver la ceremonia y a los niños tan contentos llevando los libros a la biblioteca.

Los pandas bailan y Librio baila

Una vez dentro de la biblioteca, pudimos observar los centenares de libros que contenía. Algunos de ficción, otros no, algunos originales de Room to Read, otros disponibles a nivel comercial. Todos identificados por nivel de lectura, con la portada a la vista, para que los niños pudieran localizarlos fácilmente. Recuerdo que pensé, “ojalá mis hijos en casa tuvieran acceso a una biblioteca así, sería increíble”.

 

Cuando planificamos nuestro viaje, nos propusimos ofrecer a la comunidad algo especial de parte de Librio. Así que, nuestro ilustrador, Nick, montó un pequeño taller de ilustración. Siguiendo las sugerencias de los niños, terminó dibujando un oso panda que patinaba sobre hielo y leía un libro, mientras su amigo, el conejito que también estaba leyendo, lo miraba desde una hamaca. Era increíble ver cuánto se divertían los niños mientras observaban a Nick. Esperamos que sea algo que recuerden durante mucho tiempo.

 

Cuando nos íbamos a marchar, me preguntó Dany: “Te gustaría leerle un cuento a la comunidad. No te preocupes, sería en inglés”. ¡Claro que me gustaría! Lo que no sabía era que se trataba de una Competición de Lectura y mi contrincante era la Campeona Nacional de Lectura de Camboya. No tenía ninguna posibilidad.

 

La historia era una fábula sencilla sobre la importancia de compartir. Mi contrincante camboyana leyó su parte en jemer, yo leí la mía en inglés. Ella empezó un poco nerviosa, yo utilicé algunas voces divertidas para los animales, ella se vino arriba y empezó a entonar mucho más y a utilizar distintas voces. Claramente perdí, pero fue muy divertido, una experiencia totalmente inesperada. Era muy inspirador ver su confianza y aplomo, algo que tuvimos la oportunidad de volver a ver en el tercer día de visita.

Lo siguiente fue una sesión de preguntas y respuestas entre la comunidad y Librio. Era muy conmovedor conocer el grado de compromiso que tenían, y lo agradecidos que estaban a Room to Read y a sus donantes por la oportunidad que ofrecían a sus niños y jóvenes.

 

El evento finalizó con música local interpretada por niños con instrumentos prestados por el templo. El Equipo Librio fue invitado a bailar. Pero al Equipo Librio no se le da bien bailar. Lamentablemente no existen vídeos de esto. Ninguno. ¡Qué lástima!

 

Y así, bailando, llegamos hasta el autobús, dijimos adiós con las manos a nuestros maravillosos anfitriones que no dejaban de sonreír, y emprendimos la vuelta a Siem Riep.

 

Todo pasó asombrosamente rápido. Nos habría gustado habernos podido quedar más tiempo y absorber la magia del ambiente, pero no queríamos abusar más de nuestros anfitriones. Así como la imagen del oso panda patinador de Nick quedará grabada en sus memorias, en las nuestras perdurarán esas caras sonrientes y felices de los niños diciendo adiós.

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