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Blutspenden in Kambodscha

Librio en el hospital infantil Kantha Bopha

3 minutos de lectura

Nuestro director de marketing, Tim, comparte un viaje muy personal cuando fuimos a donar sangre a un hospital infantil fundado por un hombre muy especial.

 

 

En el momento en que decidimos ir a Camboya para conocer de cerca el trabajo que realiza Room to Read con nuestras donaciones, tenía claro que teníamos que visitar uno de los cinco hospitales fundados por el legendario doctor suizo, Dr. Beat Richner. Después de todo, él fue mi pediatra cuando era un niño.

 

El Dr. Richner dedicó la mayor parte de su vida a ayudar a los niños en Camboya tras los horrores de los Jemeres Rojos. Lamentablemente, falleció en 2018, por tanto, la importancia de continuar hoy con su increíble labor es aún mayor.

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En 1992, el Dr. Richner dejó de ejercer en Zúrich y volvió a Camboya a petición del rey Norodom Sihanouk para reconstruir el hospital infantil Kantha Bopha, que había sido destruido durante la guerra civil. Todavía recuerdo mi tristeza cuando me enteré de que ya no seguiría siendo mi doctor. Fue una pérdida para mí pero una ganancia para Camboya.

 

El Dr. Richner propuso un concepto igualitario para el hospital: los niños eran tratados de forma gratuita con equipos de vanguardia.

 

A los pacientes se les atendía por orden de llegada. Incluso los hijos del Rey tenían que esperar su turno.

 

El equipo del hospital estaba formado por profesionales médicos camboyanos, en lugar de voluntarios extranjeros.

 

Al cabo del tiempo, abrió cuatro hospitales más e hizo posible que, a pesar de una fuerte oposición y una arraigada corrupción, el 85% de los niños camboyanos pudieran ser tratados en sus hospitales. El Dr. Richner recibió muchos premios por su trabajo, incluido el “Suizo del Año” en 2002.

 

En Camboya era casi universalmente venerado. Sin excepción, todas las personas con las que hablamos ahí tenían alguna historia que contar sobre el Dr. Richner y algunos incluso nos dijeron que les salvó la vida. Se me quedó grabado algo que nos dijo una persona: “Le llamamos el héroe de Camboya”.

 

Un punto esencial en su éxito fueron las generosas donaciones de las personas que aportaban lo que podían a su causa. Entre el 85 y el 90% del presupuesto anual de sus hospitales de 40 millones de dólares procedía de donaciones. El Dr. Richner, un chelista excepcional, daba conciertos semanales en el hospital de Siem Riep para atraer al público a sus hospitales y contarles casos de cómo sus donaciones habían salvado innumerables vidas en un país golpeado por la guerra y la pobreza.

 

Hace un par de años pude asistir a uno de sus conciertos y su mensaje fue muy simple: “Los ancianos deben donar dinero. Los jóvenes deben donar sangre. Y los que están en medio, deben donar ambas cosas”.

 

Por tanto, cuando visitamos Camboya en el mes de septiembre, no había duda de que yo pediría al Equipo Librio que me acompañara a donar sangre. Después de ser testigos durante una semana del bien que estaban haciendo nuestras donaciones de libros en el país, me parecía que una muy buena forma de completar la semana era ir a donar sangre a una causa que tanto lo merecía y que la sentía muy cerca del corazón.

 

Espero que esta pequeña incursión en la vida del admirable Dr. Richner te anime a apoyar su trabajo. Puedes encontrar más información sobre su persona y sobre cómo poder realizar donaciones para apoyar su obra en su página web.

 

¡Muchas gracias!

 

Este es un tráiler de una película del 2002 sobre el legado del Dr. Richner. No dejes de verlo, te pondrá la piel de gallina.